domingo, 8 de febrero de 2026

En otro universo

Ya me retiraba de la boda. Subí los escalones que llevaban hacia el estacionamiento y, por un momento, decidí detenerme. Volteé y vi la escena desde otra perspectiva, como si la estuviera observando desde arriba.

Fue entonces cuando algo empezó a moverse de manera distinta. Si bien el salón seguía lleno de música, risas y deseos bien intencionados, de repente mi mente comenzó a sustituir rostros por otros que yo conocía, a reemplazar cuerpos ajenos por memorias desdibujadas, como si mi imaginación quisiera recomponer la escena. Y entonces, en mis labios apareció una frase que se ahogó al instante: “pude haber sido yo”.

No fueron celos ni tristeza; más bien fue el sabor de una nostalgia por algo inexistente, por lo que pudo haber sido y no supimos concretar. Tal vez si hubiera aceptado esa invitación, o si le hubiera insistido un poco más, mil y un escenarios de un quizás desfilaron por mi cabeza durante unos segundos.

Pude sentir una sonrisa dibujándose en mi rostro, acompañada de una risilla socarrona, mientras terminaba de aceptar que lo nuestro simplemente no fue, y que eso no lo convierte en una tragedia. Hay historias que acaban cuando ya dijeron lo que tenían que decir, y entonces es momento de pasar a otra página.

Y desde esta segura y ensayada distancia, me refugié en la tranquilidad de un pensamiento: quizá no fue aquí, pero estoy seguro de que en otro tiempo, otra vida, otro universo, esta sí fue mi fiesta; la historia sí terminó conmigo. No a modo de reclamo, sino como una certeza reconfortante: nada fue en vano, aunque no haya sido en esta ocasión.

Exhalé, di un último vistazo y me retiré, callando lo que no fue después de haber celebrado lo que es.

sábado, 7 de febrero de 2026

Lo que te llevaste

Cuando te marchaste se fueron contigo pedazos de mí, trozos de mi vida en cada paso que se alejaba.
Desapareció aquello que fuimos,
se extinguió un idioma, murieron sus significados.
Te llevaste también mi gusto por lo dulce
y volviste dolorosos los atardeceres en la playa.

Canciones que marchitaron y flores que enmudecieron, bancas en un parque que nunca más visitaremos, sueños que se quedaron en posibilidades y cielos bajo los que nunca nos besaremos.

Pero lo más importante,
lo que no supe distinguir al ver tu espalda desaparecer en el horizonte,
fue mi capacidad de escribir
sin convocar tu rostro en cada verso.
Desde entonces, cada palabra busca tus ojos y oídos, aunque mis pasos sigan por otros caminos.

miércoles, 28 de enero de 2026

3 AM


Tres de la mañana y mi cerebro siente que acelera,
esta vida es rápida, un descuido y te desangras en la acera,
Luces, flashes, pensamientos sin espera
La ciudad no duerme y la mente desespera.

El silencio de la noche enumera todos mis errores, 
muchas caras en mi mente retratando sus dolores,
descubrimos cicatrices relatando sinsabores, 
Un montón de niños en la sombra enfrentando sus temores.

Este texto es pura epifanía, escrito con esmero puro exprimiendo el seso duro, no nos confundas, aquí nadie usa IA

Esto no lo hago por entretenimiento o por números de eso está seguro,
Si mis líneas no me representan les miento a los que en mi vieron un futuro.

Cargando el mundo a mis espaldas,
guiando esperanzas y ahuyentando  falacias, aprendí que la verdad también deja heridas largas.

Honestidad al cien, sin esa falsa autoestima, llegar aquí no fue fácil y aún no se deja ver la cima
Cada paso una victoria, cada caída es otra historia,
nadie aplaude el proceso solo quieren celebrar mi gloria.

Straight edge, casi somos punk, 
el alcohol y otros vicios solo nublan la visión,
Mi única adicción es la competición sin pausa, 
dame el campeonato, en este instante: CM Punk está en la casa


sábado, 10 de enero de 2026

Lo que creemos

A veces pienso que somos pocos los que entendemos el peso de un "te quiero".
Otros todavía creemos ver en la penumbra las sonrisas de los que ya se fueron.
Un día nos dimos cuenta que lo eterno se propaga en un beso que jamás nos dieron.
Y simplemente seguimos viviendo con la mente clavada en un "todavía podemos".

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Claro

Y es ahora, cuando por fin me he decidido a detener un poco la marcha, que siento realmente el peso de todo aquello que ya no tengo y resiento la ausencia de quienes me faltan.

Al mismo tiempo, volteo a mi lado y veo a quienes hoy me acompañan, y entre este frío nocturno puedo sentir cómo su calidez aminora la inclemencia de la incertidumbre. No es solo el frío lo que se vuelve más llevadero, sino el peso mismo del camino compartido; por eso ajusto el paso, no por prudencia, sino porque avanzar juntos es la silenciosa forma en que muestro gratitud.

La dicotomía en mi cabeza me hace sentir nostalgia por aquellos que adelantaron su camino, se quedaron atrás o simplemente dieron vuelta hacia una dirección en la que mi vereda no apuntaba, a sabiendas de que siempre existe la posibilidad de que nuestros caminos vuelvan a cruzarse en algún punto.

También me invade una sensación de responsabilidad y, hasta cierto punto, de ternura por aquellos que ahora ven en mi espalda un refugio, o al menos la guía de los agujeros a evitar en su propio recorrido. No porque conozca el destino, sino porque sé que cada paso deja huella, e incluso mis tropiezos pueden servir de advertencia para quienes avanzan detrás.

Y heme aquí; semiestático, acalambrado ante un mundo que sigue su curso sin notar que me he detenido: inclemente, pero justo.

Es este gélido silencio de la madrugada el que me permite escuchar el latido de mi corazón y el paulatino desliz de mi conciencia. Y aun así, creo que es afortunado el punto en el que este sentimiento de medio vacío y medio lleno eligió hacer presa de mi mente, pues estoy a la distancia perfecta para que ni los de atrás ni los de adelante puedan ver la lágrima que corre por mi mejilla antes de reemprender la marcha.

martes, 14 de octubre de 2025

Te echo de menos

Extraño tu atrabancada seguridad en ti mismo, 
El abandono constante de arrojarse hacia la nada,
La valentía de intentarlo todo aún sabiendo que ibas a fallar,
Tu modo de afrontar todo con alegría, como si el mundo fuera un lugar feliz para todos.

Te echo de menos, mi yo de 17 años.

domingo, 12 de octubre de 2025

Vivir en ese mundo

Me gustaría vivir en ese mundo; el mundo en el que ese mágico momento no terminó, en el que nos hicimos eternos, en el que seguimos juntos por la eternidad.
Me gustaría vivir en ese mundo, el mundo en el que esa noche no acabó.